Primero, ¿qué es un agujero? El DRAE nos dice que un agujero es una "abertura más o menos redondeada en alguna cosa". A mí esta definición no me sirve, porque yo no voy a hablar de cosas sino de personas, de personas y agujeros (y esto no tiene nada que ver con mi nuevo agujero - o como dicen los modernos, piercing). Yo hablo de agujeros naturales, de esos que tenemos todos y algunas más que otros.
Hoy en día, aunque las cosas van cambiando, sigue siendo importante tener un agujero más (acompañado de algúna otra diferencia anatómica) porque eso determina muchas cosas en tu vida. Ese agujero significa que eres mujer, y no voy a entrar en debates sobre el género como característica física o como construcción cultural, y ser mujer no siempre es divertido.
Por ejemplo, en Sudán, si tienes un agujero de más tienes que taparlo con una falda hasta los tobillos. Si la llevas por encima, o si usas camisetas ajustadas te pueden condenar a 40 latigazos, una condena moderna y comprensiva donde las haya. Sin embargo, aquí en España si tienes un agujero de más y llegan cinco menores y te violan repetidamente, te atropellan y te queman, no pasa nada porque en unos años estás en la calle. Tener un agujero de más también es motivo para que puedan violarte los amigos de tu exnovio o exrollete porque al fin y al cabo, el agujero está para poner algo dentro, ¿no?
La conclusión es que nuestro agujero debería estar cerrado y sólo abrirse cuando nosotros se lo digamos, aunque eso me suena a ingeniería genética...Es curioso, me parece más de ciencia ficción que las aberraciones de arriba se cometan que el hecho de tener un mando a distancia mental para manipular el agujero que, aún a día de hoy, nos convierte en poco menos que un objeto. Así que propongo que a todo aquel que necesite un agujero y no tenga acceso a ninguno, el gobierno les subvencione una vagina en lata, porque al fin y al cabo eso es lo que quieren, ¿no? Un agujero.